(Los siguientes párrafos fueron escritos para mis compañeros de medicina de la U de A., promoción 1986, en nuestro grupo de WS. Los comparto en esta publicación porque son similares a muchas conversaciones, que por este tiempo, sostenemos en nuestros círculos cercanos, justo cuando Colombia toma una decisión trascendental: quien podrá regir los destinos de nuestro país en los próximos cuatro años).
¡Buenos días compañeros y compañeras!
Con el gran afecto que tengo por ustedes, que hacen parte de mis mejores recuerdos y de mi historia de vida, me atrevo a compartirles este mensaje.
Aunque en este momento tengo una participación activa y protagónica en la política del país, pues soy la coordinadora programática del equipo de Salud de la campaña de Sergio Fajardo, no suelo participar en las discusiones apasionadas, que suscita la defensa de uno u otro candidato en este chat. En parte, porque son discusiones muchas veces asincrónicas, que dificultan un diálogo fructífero que de verdad nos enriquezca y nos amplíe el horizonte, haciéndonos crecer como seres humanos a partir de diferentes miradas de la realidad, en el sentido en que J. Habermas, hablaba de la Acción Comunicativa.
Creo que, en general, el diálogo entre diferentes perspectivas de la realidad no sólo es necesario, sino que constituye la base de la democracia y, al mismo tiempo, la base de la ética y de la epistemología. No existen verdades únicas y definitivas sino aproximaciones y búsquedas permanentes como humanidad para comprendernos a nosotros mismos y explicarnos el universo. Espero que más adelante haya momentos, para encontrarnos y conversar.
Hoy en el fragor de la contienda electoral, la cual se ha caracterizado por una gran pugnacidad y crispación, y en un régimen altamente presidencialista como es el de nuestro país, no es fácil una discusión sensata y serena.
Yo votaré sin miedo, sin rabia, con toda convicción, alegría y esperanza este 31 de mayo por Sergio Fajardo. Lo conozco hace 20 años, soy amiga, fui parte de su gabinete de gobierno durante la Alcaldía y Gobernación, y llegué a ocupar los cargos de Subsecretaria de Salud Pública de Medellin, Secretaria de Salud de Medellin, Secretaria de Salud de Antioquia, por mérito. No nos conocíamos, me llamó a ofrecerme participar en su gobierno, porque creía que era una persona honesta e idónea para ejercer el cargo y con pasión por el servicio público, siendo profesora titular de nuestra amada Facultad de Medicina de la U de A.
Durante el ejercicio de gobierno, tuve la oportunidad de conocer y hacer parte del equipo, con un grupo maravilloso de personas, interesadas en hacer de su paso por el ejecutivo un ejercicio del servicio publico, para sacar adelante la ciudad y el departamento, privilegiando siempre el interés general, bajo el liderazgo de Sergio. Como en toda actividad humana, seguramente hubo errores y aprendizajes, pero en general, la ciudad y el departamento avanzaron y se transformaron. Existe evidencia empírica al respecto.
Estoy convencida que Sergio representa honestidad, capacidad de servicio público, preparación para gobernar, seriedad, rigurosidad. Capacidad para conformar y liderar los mejores equipos y una propuesta programática sólida y viable para sacar al país adelante, en una ruta de equidad y justicia social, pero también de riqueza y progreso, donde quepamos todos y todas y podamos superar nuestras diferencias, convirtiéndolas en un potencial de riqueza y diversidad.
Nuestro profesor Hector Abad Gómez decía que para «gobernar a los hombres se requiere, ademas de conocimiento, bondad y sabiduría» . Creo que Sergio Fajardo es un líder que posee ambas. El conflicto es inherente a la vida social, pero tramitarlo de manera adecuada, nos permitirá salir de esta espiral de violencia, que nos ha causado mucho dolor durante décadas. Recuerden que también fue Abad quién primero habló de que, el principal problema de Salud Pública del país, era la violencia. Esa afirmación sigue vigente.
«Para gobernar a los hombres se requiere, ademas de conocimiento, bondad y sabiduría».
Hector Abad Gómez
Necesitamos alguien que pueda sanar el país y tender puentes para romper esa espiral de violencia que sigue teniendo enormes costos en vidas, dolor y en negarnos la posibilidad de progreso y justicia, aprovechando nuestra diversidad y riqueza cultural.
Abelardo representa una ética, estética y valores acuñados en negocios oscuros que han permeado todas las estructuras de nuestra sociedad, los cuales claramente no comparto y que creo, no son lo mejor para nuestro país. Su vida, sus palabras y los hechos hablan de ello. Ivan Cepeda es un ser humano que muestra más serenidad, con una vida marcada, como muchas, por el dolor y la violencia del país. No creo que esté preparado para asumir la presidencia de Colombia en este momento histórico y no comulgo con su silencio y falta de autonomía, frente a muchos errores y faltas a la ética evidentes, del actual gobierno, pese a reconocer sus logros.
Paloma Valencia es la expresión de la vieja clase política del país con capacidad de reacomodarse para dar imagen de modernidad, pero que sigue enfrascada en la defensa de valores e intereses del pasado, que no leen la realidad del país y la urgencia de una agenda de justicia y equidad social.
Yo voy a votar, con toda convicción, por quien estoy segura representa la mejor opción para mi amada Colombia. Votaré con fé: Fajardo Presidente y Edna Vicepresidente.
Invito a cada uno, una, a que haga su propia reflexión y vote por quién considera mejor para dirigir los destinos del país. Gobernar no es fácil y exige gran ecuanimidad y preparación. Tomen la que crean es la mejor decisión. Ese es nuestro deber y nuestro compromiso con la democracia. Yo asumo con responsabilidad mi decisión. Feliz fin de semana.








