Jhon Hélber Rodríguez

Quintero ha desvirtuado terriblemente eso de ser un candidato “independiente”

Hasta hoy no había querido opinar públicamente sobre la gestión del Alcalde de Medellín, Daniel Quintero. En primer lugar porque consideraba que, como todo nuevo gobierno, requería un tiempo para poder construir un plan de desarrollo, un equipo y un ritmo de trabajo que permita, efectivamente, brindar criterios objetivos del trabajo que realiza, más allá del ánimo o el señalamiento post electoral. Debo también decir que en este primer año he deseado que todo le saliera bien y que generaron esperanza algunos momentos iniciales de su administración, como el nombramiento del comité de empalme y algunos de sus nombramientos de primer nivel.
 
 
La segunda razón es que no quería que se vieran mis opiniones simplemente con una reacción “revanchista”, por perder en nuestra campaña por la Alcaldía de Medellín con Beatriz Rave. En privado siempre he dicho que esperaba que a Quintero le fuera bien, por el bien de Medellín, pues ya la ciudadanía había tomado una decisión, así como tampoco he respaldado (y todavía no lo hago) la iniciativa de un sector político por la revocatoria del mandato del alcalde de Medellín.
 
 
Pero el tiempo ha pasado, ya va cerca de año y medio de su nombramiento, y la gestión y manejo que está haciendo Daniel Quintero de la ciudad, está quedando suficientemente claro. Lo poco que inicialmente había nombrado de personas técnicas y con conocimiento de los temas de la ciudad, fueron rápidamente renunciando a su administración y ahora, estamos prácticamente en personas de primer nivel con dos características: cuotas políticas del partido liberal y de algunas de las “casas políticas” más cuestionables del Valle de Aburrá, entre otras las de Oscar Suárez Mira, de Bello. Prácticamente lo que nos encontramos hoy es que los principales financiadores y políticos que apoyaron a Luis Pérez en la Gobernación de Antioquia hasta 2019, trasladaron su sacos, para los percheros de la Alcaldía de Medellín. Es casi imposible imaginar que toda esta increible maquinaria hubiera apostado por Quintero sin el guiño de su jefe histórico: Luis Pérez Gutiérrez.
 
 
De otro lado, estamos en manos de algunos de los jóvenes que apoyaron su campaña, que han asumido con entusiasmo todo el proceso y con un verdadero propósito de servicio público. Lamentablemente esto no es suficiente, además de vocación y entusiasmo, estos cargos tan importantes para la ciudad requieren de personas con formación y sobre todo con sobrada experiencia.
Pero lo más lamentable de las decisiones que ha tomado Quintero están relacionadas con #EPM. En campaña afirmaba que él podría decir que ha logrado su objetivo si el gerente que nombrara una vez fuera alcalde estaba en su cargo cuatro años y que este gerente iba a ser nombrado en una “convocatoria internacional” por medio de una empresa cazatalentos, para darle a #EPM la mejor gerencia posible. En parte planteaba esto, en reproche al nombramiento de Jorge Lóndoño, como gerente de epm, por el anterior alcalde.
 
 
Pero nada de esto hizo. Pareciera que fuera solo un discurso con el cual busca ganar adeptos, entre estos a los mismos empleados de epm que ahora son algunos de sus más grandes críticos. Quintero nombró, en enero de 2020 sin proceso de selección, a una cuota política con una hoja de vida muy lejos de lo que él mismo enunciaba, el Sr. Álvaro Rendón, a quien muy pronto destituyó, ya que no aceptó renunciar. Previamente había renunciado casi la totalidad de su junta directiva, que en la mayoría habían sido nombrados por el mismo Quintero al inicio de su periodo y el resto también ratificados por él.
 
 
Ahora, nombra a un nuevo gerente que ha quedado en evidencia que sus “renombrados” títulos son falsos y que sus “maestrías” no han sido homologadas, es decir reconocidas como tal en el país. Además, para “quedar bien con todos” afirma que su elección se dió por medio de una empresa cazatalentos, que extrañamente donó su trabajo, pero en la cual aparecen dentro de sus miembros personas que también hicieron parte del gobierno y cargos de Luis Pérez Gutiérrez.
Todo esto sin mencionar los cuestionables nombramientos en Metrosalud, los miles de millones contratatos desde el primer semestre de 2019 con Colombia Avanza, la corporación de Bello que se ha usado para robar a esa ciudad y otras entidades y que está en manos del grupo Suárez Mira; la desfinanciación del Jardín Botánico de Medellín, solo para entregarle a dedo su contrato a una corporación del Partido Liberal.
 
 
Es lamentable para Medellín, pero todo apunta a que serán 4 años perdidos para nuestra ciudad y, más grave aún, con grandes riesgos de corrupción y de destrucción del capital social y de la confianza en nuestras instituciones. Les invito a que estemos muy atentos a la forma en que se está administrando nuestros impuestos, se están tomando las decisiones en nuestra ciudad. Medellín es y ha sido más que “los enemigos del uribismo” y no por señalar la corrupción del “otro bando”, podemos considerar que lo que se hace es lo adecuado.
 
 
Durante muchos años yo he sido crítico y me he alejado de Luis Pérez Gutiérrez y su equipo, es bastante claro su forma de hacer política, sus relaciones con grupos bastante cuestionables de todo tipo y la falta de integridad ética de sus principales financiadores.
 
 
Ha pesar de que ha sido un contrincante de los candidatos uribistas no es algo perse suficiente para brindarle un respaldo, para mi esto mismo representa hoy Daniel Quintero: es el reencauche de Luis Pérez, de sus financiadores y de sus prácticas políticas. Mucha rimbombancia discursiva, pero una pésima gestión y unas prácticas políticas que buscan a cualquier precio obtener hasta el último peso del estado para sus contratistas, que seguramente serán muy generosos luego con ellos.
Hoy me alegra mucho que mi candidata Beatriz Rave NO renunciara a su candidatura para apoyar a Quintero sólo por “miedo al uribismo”. Eso de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, no puede ser un criterio válido en la política.
 
 
Quintero ha desvirtuado terriblemente eso de ser un candidato “independiente”. Difícilmente los medellineses volverán a creer en una persona y campaña que se presente así y lo que está haciendo ahora es simplemente “pavimentar” la campaña del uribismo para el próximo periodo.
 
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