La coalición anticorrupción 2018

Por fin terminó el conflicto armado con las FARC y se le acabó la excusa a muchos políticos para seguir consiguiendo votos bajo la bandera de la guerra contra la guerrilla. Queda el ELN pero ya se ven avances y será cuestión de acompañamiento ciudadano para que por fin cese todo tipo de violencia política en nuestro país.

 

Con el fin del conflicto armado se viene una nueva agenda para Colombia. No más presidentes puestos bajo el miedo a las FARC, no más debates vacíos. Ahora tenemos la oportunidad única de poner temas que permitan sacar del atolladero al país: la lucha frontal contra la corrupción, la construcción de equidad que cierre las brechas de nuestra vergonzosa desigualdad, y la construcción de Estado y mercado en la Colombia que no conoce las instituciones formales.

 

El 2017 se perfila como un año pre-electoral y quienes quieren mantenernos atados al pasado buscarán mantener el tema de La Habana como principal espacio de discusión. No los podemos dejar. Lo que quieren muchos es seguir robándose la plata de los colombianos desde las altas esferas del poder y mantener al resto de ciudadanos distraídos con una agenda del pasado. Hay proyecciones que calculan que la corrupción nos cuesta cerca de 20 billones de pesos al año –cerca del 4% de nuestro PIB-. Eso es más de lo que se espera recoger con la retrógrada Reforma Tributaria que a ‘pupitrazo’ aprobó el Congreso en los últimos días del 2016.

 

Y en medio de este panorama, habrá candidatos que se harán los pendejos con el tema de la corrupción, como Germán Vargas, otros que solo hablarán de las FARC, como el candidato que salga del Uribismo y el exprocurador Ordóñez. Todos tienen rabo de paja; Vargas Lleras es quien mejor personifica hoy el abuso de poder, el que golpea a sus empleados, el que abusa de la chequera del Estado para hacer campaña de manera descarada. El candidato que salga del Uribismo tendrá que cargar el lastre de corrupción y oscuridad del Gobierno que descalabró a los colombianos con Odebrecht, Agro Ingreso Seguro y llevó a cabo las chuzadas. Ordóñez por su parte será reconocido como el Procurador que abusó de su poder y tuvo que ser removido de su cargo por ello, además de haber liderado una cacería de brujas sin cuartel contra homosexuales, mujeres y personas de izquierda.

 

Ante este contexto, queda entonces un grupo de personas decentes de centro y de izquierda que podrían representar el cambio y la esperanza. Un grupo de políticos que necesitamos juntar y que a pesar de las diferencias que podamos tener, habrá que ser pragmáticos y lograr una agenda de consenso. En ese espacio se encuentran personas como Claudia López, Jorge Robledo, Sergio Fajardo, Gustavo Petro, Clara López, Humberto De La Calle y Antonio Navarro. Lo ideal es que lancen a una consulta popular y el que gane sea apoyado por los demás, o que lleguen a un consenso interno y definan una fórmula. Sea como sea, lo que necesitamos es rodear como ciudadanos la posibilidad de una alianza de este tipo. Si ellos juegan por separado, no tendremos el más mínimo chance de ganarle a las maquinarias tradicionales.

 

Hoy más que nunca hay que dejar atrás los dogmatismos, ser pragmáticos, consolidar una agenda anticorrupción que ataque las desigualdades, domar a la clase política e imponer un programa serio y contundente que modernice a Colombia. ¿Podremos?, ¡Claro que podemos!

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