El virus desnuda a Colombia

La crisis generada por el Covid-19 ha desnudado por completo muchas de las duras realidades que vive Colombia desde tiempo atrás, pero que se han querido ocultar, desconocer y opacar, en medio de una agenda dominada, hasta ahora, por cortinas de humo, el conflicto interno, la farándula y los realitys. En gran medida habíamos aceptado también que así fueran las cosas y que pareciera lo normal, pensábamos que “nada de podría hacerse al respecto”. Algunas de nuestras principales fallas como estado-nación han quedando en absoluta evidencia y, más aún, ha quedado en evidencia de que hay que resolverlas y que sí tienen solución en el mediano plazo”.

El sistema de salud
La primera verdad de a puño que nos encara esta realidad tiene que ver precisamente con la salud y con el sistema que hemos construido para garantizarla a todos los colombianos.
El Sistema de Salud está en manos fundamentalmente de las EPS, quienes están involucradas en graves casos de corrupción, gerentes y socios en la cárcel, muchas cerradas y todas, sin excepción, con miles de demandas diarias por negar la prestación de los servicios a los que tienen derechos sus afiliados. Según lo afirmó recientemente el presidente de la Federación Médica Colombiana, Sergio Isaza: “Este es un sistema que vive del lucro y la venta de servicios médicos para facturar y vender equipos de última generación y robar recursos para la salud”. En medio de esta emergencia conocemos que en varios departamentos del país no existen Unidades de Cuidados Intensivos, y en muchos otros las unidades que existen son de entidades privadas, que no están obligadas a recibir a quienes no tengan la cobertura médica o no puedan pagarlas.

Pero el mismo personal sanitario no se salva de lo que hoy significa trabajar en Colombia para el sistema de salud. Según una investigación de la FMC, cerca del 80% de los trabajadores de la salud están desprotegidos desde el punto de vista de la seguridad social y laboral, pues sus contratos son a destajo o por prestación de servicios. Sólo un 20% tiene contratos laborales. En muchos hospitales del país el cuerpo médico se encuentra sin los elementos de seguridad para atender a los pacientes con covid-19 y, más grave aún, las ARL no han reconocido que esta sea una enfermedad relacionada con su profesión, por lo tanto no los cubre en sus consecuencias.

La realidad nos demuestra que son los estados los verdaderos responsables y dolientes de garantizar la salud pública y que, en nuestro caso, el Sistema de Salud que ha construido el país debe ser revaluado.

Seguridad alimentaria
Datos del censo agropecuario indican que Colombia tiene 110 millones de hectáreas en el campo, de las cuales 42,3 millones están destinadas a actividades agropecuarias, pero de estas sólo se cultivan 7,1 millones, es decir menos del 20%. Las demás son conocidas como “tierras de engorde”, que se usan para la especulación sobre el valor del suelo y que hacen parte de grandes extensiones que pertenecen a pocos dueños que no las producen y que tampoco pagan predial, ni impuestos por tenerlas.

A pesar de que Colombia tiene una clara vocación agrícola, una posición privilegiada en el trópico y con gran cantidad de tierras buenas para cultivar, las importaciones de alimentos siguen creciendo año tras año. Según cifras de la SAC, mientras las exportaciones del sector crecieron entre 2000 y 2015 en 4,8%, las importaciones lo hicieron en 107%, lo que representa 11,4 millones de toneladas de importación frente a 4,2 millones de toneladas exportadas para 2015. Para 2019, Colombia se ubicaba como el tercer mayor importador de alimentos en América Latina, pero el décimo en ventas externas. Sólo para dar un ejemplo el 82 % del maíz que se consumió en Colombia en el 2017 fue de de origen extranjero.

En algunos países del mundo, como Estados Unidos, la producción de alimentos es considerado un asunto de “Seguridad Nacional”, pues tienen claro que garantizar la alimentación de sus ciudadanos en todo momento no es un aspecto que deba depender de otros países y por lo tanto no se trata sólo de un indicador económico o de una cifra más del PIB. Según la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo, OECD, los subsidios a los productores agrícolas en Estados Unidos han alcanzado niveles del 50,8% para la leche, 48,8% para azúcar, 46,8% para arroz, 40% para trigo, 26,4% para maíz y 25,5% para oleaginosas. Los bajos precios con los que venden sus excedentes al mundo no es solo porque tengan gran tecnología o mejores técnicas, principalmente se debe a una política de estado fundamentada en los subsidios.

Durante la crisis tanto las exportaciones como las importaciones de alimento se han visto afectadas en cerca del 30% y todos los productos importados han aumentado sus precios y ningún país, en situaciones de guerra o crisis como las actuales no van a preferir exportar a alimentar a sus nacionales. Colombia tiene condiciones únicas para una inmensa producción agrícola y para incluso ser uno de los mayores exportadores de alimentos en Latinoamérica, con lo cual generaría una gran cantidad de empleo y mejores condiciones en las zonas urbanas del país, sin embargo, ha sido el sector que más ha ido decreciendo en las últimas décadas. Estas políticas tienen en permanente riesgo la seguridad alimentaria de todos los colombianos y como lo plantea Estados Unidos, nuestra seguridad nacional.

Pobreza y desempleo
A pesar del grave peligro que significa el coronavirus, nuestros habitantes están más amenazados y en más grave riesgo por el hambre que por la pandemia misma. Los habitantes de Colombia siempre han vivido con la amenaza del hambre que de alguna manera, casi milagrosa, ha podido sobrellevarse por “el rebusque”, pero una situación de confinamiento, es imposible que las personas puedan resolver su sustento mínimo.

Según el Dane, tres de cada 10 colombianos, es decir un total de 13,07 millones, están clasificados en el nivel de pobreza, por ganar mensualmente menos de $257.433. Es decir que quienes ganen por encima de este valor mensual, ya no son considerados como pobres por el estado colombiano (eso da para una profunda discusión). Pero además están 3,50 millones de personas por debajo de la línea de pobreza extrema. (se fijó para 2018 por debajo de $117.605). Estamos hablando de cerca de 18 millones de personas en Colombia se encuentran sin poder satisfacer sus necesidades básicas.

La tasa de desempleo en Colombia era en febrero del 13%, la más alta desde 2011; en Medellín es del 11,5%. Esto sumado a la informalidad laboral o al llamado “rebusque” que es del 66,3%, ponen a nuestra ciudad en un nivel altísimo de vulnerabilidad. Todas estas cifras significan, en resumen, que cerca del 78% de las personas de Medellín tienen serias dificultades para llevar los ingresos que requieren sus familias.

La pobreza y pobreza extrema, entre otras razones fundamentadas en el alto desempleo y la informalidad, es también una de las formas en las que el Covid-19 desnuda a nuestro país y nos muestra la dura realidad en la que viven nuestros conciudadanos.

No es lo mismo para Europa, México o incluso Chile o Brasil, tener a sus ciudadanos en cuarentena cuando tienen un sistema de salud, unos niveles de empleo y una producción de alimentos interna que los proteja y garantice su supervivencia, a un país como el nuestro donde estos componentes fundamentales de la consolidación de un estado han estado por fuera de las prioridades de sus gobiernos o, más bien, han sido resueltos bajo intereses que no obedecen propiamente a los de la mayoría de sus ciudadanos, es decir a la Nación.

Fuentes:

http://www.cenired.org.co/index.php/publicaciones/item/137-colombia-importa-30-de-los-alimentos-que-consume

https://www.dinero.com/pais/articulo/cuanto-exporta-colombia-en-alimentos-y-bebidas/276617

El 82 % del maíz en Colombia se importó

Informe de importaciones primer semestre de 2019

https://www.dinero.com/cartas/edicion-impresa/articulo/sector-agricola-asunto-seguridad-nacional/31660

https://www.larepublica.co/economia/asi-es-el-mapa-de-la-pobreza-en-colombia-que-debe-sortear-ivan-duque-2884637

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