¡COMO NOS DUELE EL JARDÍN BOTÁNICO!

Nos duele en el alma lo que pasa en el Jardín Botánico y lo que está pasando en Medellín. Durante varios años tuve el honor de dirigir esta hermosa institución; la vi crecer y prosperar, vi el amor y el cuidado de todos sus trabajadores, que en los momentos difíciles que también tuvimos, enfrentaron con valor y con entrega todas las dificultades para mantener siempre vivo y floreciente nuestro más hermoso jardín.

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Entender el papel de las fundaciones y las ONG que tiene nuestra ciudad, que han sido creadas bajo un verdadero ánimo de servicio y que buscan atender asuntos que muchas veces los Estados y gobiernos pobres, incompetentes o corruptos no son capaces; es entender el valor del aporte de la ciudadanía y de las alianzas que es posible crear con diferentes sectores, académicos, empresariales y culturales con el Estado, para llevar adelante propósitos altruistas y beneficios para distintos sectores de la sociedad.

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Los jardines botánicos en la mayoría de los casos son eso: alianzas público privadas que buscan estudiar y defender la biodiversidad de una región o de un país, y son entidades científicas a las que Estados y gobiernos como los nuestros, pocas veces prestan atención. Los jardines botánicos aportan a la ciencia y al conocimiento, y en el caso particular de Medellín, este propósito se ha cumplido de manera muy destacada después de la más profunda crisis que vivió este espacio e institución entre los años 2001 al 2003, cuando el alcalde de turno pretendió destruirlo para construir allí viviendas de interés social. El Jardín Botánico se levantó de sus cenizas, gracias a una nueva alcaldía que en 2004, y de ahí en adelante, entendió la importancia y el valor de nuestro Jardín para la ciudad.

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A partir de entonces no solo fue reconstruido en su totalidad, sino que se creó un esquema de gobierno donde todos pusieron para hacer del Jardín Botánico de Medellín el más importante del país. Muchos de los grandes logros que hoy tiene Medellín en materia de protección y mejoramiento de su biodiversidad se los debemos al Jardín Botánico y a esas alianzas. El área científica del Jardín se fortaleció; su aporte al conocimiento y crecimiento de la flora en la ciudad y la región han sido decisivos para que Medellín sea hoy considerada una “ciudad verde”, una de las más biodiversas del mundo, con sus parques lineales, con sus cerros tutelares, con sus ambiciosos programas de reforestación, con sus múltiples labores educativas y culturales, entre ellas de resaltar la Fiesta del Libro, también en alianza con la Alcaldía.

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Destruir esa alianza por la vía más fácil, para favorecer contratistas sin experiencia, que además se han llevado a muchos jardineros de la propia entidad, con salarios más bajos y condiciones de trabajo muy precarias; desprestigiar a los empresarios que desde su recuperación han aportado de múltiples maneras, desprestigiar a sus entidades fundadoras, es solo una muestra más de la ignorancia total de lo que Medellín venía construyendo, no para enriquecer a los más ricos sino para, precisamente, compartir parte de esa riqueza con el conjunto de la sociedad.

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Nos duele en el alma el daño que ojalá se pueda reparar, nos duele a todos los que amamos al Jardín, que afortunadamente hemos visto un real plebiscito de la ciudadanía en defensa de esta institución, de sus jardineros, de sus educadores, de su conocimiento. Nos duele que, una administración municipal, ignorante del pasado de esta ciudad, ajena e irrespetuosa y un alcalde que ha construido toda una historia de mentiras y calumnias para justificar las decisiones que solo le favorecen a él; pueda llevar a cabo sus propósitos de entregar otra vez esta ciudad a lo más corrupto, tradicional y oscuro de la política colombiana que hoy tiene a este país en las actuales condiciones. Sigamos todos unidos defendiendo no solo al Jardín sino a todas las instituciones que este alcalde pretende destruir.

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